Fútbol y poesía

El regreso a Sao Paulo fue triunfal. Todavía con el excelente sabor de boca que la visita a Salvador me había dejado, me dirigí al autobús que habría de llevarme del aeropuerto de Guarulhos al de Congonhas, donde Andrea vendría a recogerme. Me felicité por mi buena suerte al ver que estaba justo ahí esperando. Cuando lozano me disponía a subir, un negrito de unos 127kg que se encargaba de colocar los equipajes, me preguntó si tenía billete. Sorprendido, le pregunté si no se compraban al subir. Condescendientemente me dijo que no y me indicó muy amable la oficina veinte metros detrás de mí donde los vendían mientras mi bus de las 17:30 se marchaba. Resignado a esperar 40 minutos, me fui a dar una vuelta por el aeropuerto y me senté en una sala a ver la segunda parte del Sao Paulo-Corinthians.

Pausa futbolístico-cultural. Brasil es un país enorme con muchos equipos y tres competiciones distintas. Una es el campeonato estatal. Juegan los equipos de los 27 estados brasileños. Es una especie de liga regional que los brasileños adoran. El campeonato paulista corresponde al estado de… Sao Paulo, claro, y lo juegan, entre otros, Corinthians, Sao Paulo, Palmeiras y Santos. Los demás equipos tienen mucho menos nivel. Después está el campeonato brasileiro, con los 20 mejores equipos del país. Lo juegan, además de los cuatro anteriores, Flamengo, Botafogo, Gremio de Porto Alegre, Vasco de Gama, etc… Los tres primeros de este campeonato junto con el campeón del tercer torneo, la copa, juegan la famosa Copa Libertadores, la Champions Sudamericana.

Yo soy del Corinthians por lealtad afectiva a mi amigo Fabio, corinthiano de corazón que ya me llevó en 2006 a un Corinthians-Botafogo. Así que me dispuse a vivir intensamente el final del partido correspondiente al campeonato estatal del estado de Sao Paulo. Unos diez metros a mi izquierda pude ver en la puerta a mi negrito zampabollos. Estaba en la puerta porque con el ojo derecho miraba el partido y con el izquierdo si llegaba mi autobús de las 18:10. Observé con satisfacción su cara de dolor cuando el Corinthians recortó distancias para ponerse 2-1. Sonreí. Me vio. Nos desafiamos visualmente. Su dolor aumentaba al aproximarse el final y observar que su oficina rodante ya estaba estacionada. El árbitro pitó el final. 127 kg saltaron del suelo y corrieron dando botes hacia un autobús con cartel de Congonhas. La sala estalló en júbilo. El Corinthians es el equipo del pueblo, y el pueblo no viaja en avión…

Reflexionando en el bus sobre el amor de los brasileños por el fútbol, anochecía cuando llegué al aeropuerto de Congonhas, donde Andrea y su marido Flavio me estaban esperando. De ahí a su casa cinco minutos. Conocí a Andrea en Toronto. Entonces era dulce y ahora todavía lo es más. Y encima es una estupenda abogada. Al entrar, Cacao, la perrita de Andrea, se puso a ladrar como una loca y se hizo pis de alegría al ver a sus dueños. Me enterneció la escena, dejé las maletas a un lado y me senté en el sofá a jugar con ella mientras sus apurados dueños limpiaban el suelo. Cuando quise recordar que yo también suelo ser heraldo de alegría, Cacao ya había decidido orinar nuevamente, esta vez sobre el bolsillo izquierdo de mi pantalón vaquero. A mí me dio la risa al verme tan aceptado por la perrilla y ver cómo ésta marcaba su territorio como diciendo “este pa mí”, pero a Andrea y a Flavio no les hizo ninguna gracia. Tres cervezas, un pantalón y un calzoncillo más tarde ya estábamos riéndonos todos. Os dejo una foto de Cacao, que al día siguiente hacía estas cosas delante de mí…

Las escuelas de negocio brasileñas tienen un gran prestigio en el país. He tenido la suerte de estudiar en escuelas de negocio francesas, españolas y americanas, así que me encantó que Andrea me ofreciera la oportunidad de asistir como invitado a una clase de tres horas de derecho contractual brasileño. Ya sé que no suena muy divertido, pero soy un tipo curioso y no me podía negar. Después de enseñarme las magníficas instalaciones que me hicieron confirmar mis sospechas de que este país ha decidido subirse al tren de la modernidad para no bajarse, empezó la clase. No sé si es que muestro mucho interés, o que sonrío con frecuencia, o que suelo asentir con la cabeza cuando estoy de acuerdo con algo; el hecho es que al cabo de un rato el profesor necesita un voluntario para leer el artículo 480 del Código Civil Brasileño de 2002 y me pregunta si tengo algún inconveniente en ser yo. Unos 45 segundos después la clase prorrumpía en aplausos ante mi impecable pronunciación y yo me levantaba a saludar a diestro y siniestro cual rey de España. Os dejo una foto con Andrea, unos compañeros y el código civil del 2002…

Al día siguiente era mi cumpleaños y, además de que la empleada de Andrea me hizo mi comida favorita (ya sabéis cuál), recibí mis primeros regalos: un paquete de medio kilo de feijaos y cuatro botes de un potente picante brasileiro que estoy deseando probar, amén de un dibujo conmemorativo

Después de comer Andrea me llevó al metro que me llevó de nuevo a casa de Fabio donde me quedaré ya hasta mi viaje a Chile.
Pero este post ha empezado con fútbol y con fútbol acabará. Con fútbol y poesía. Con los primeros recuerdos de una copa del mundo en el año 82. Entonces sólo tenía 9 años y hubo una selección que me hizo amar este deporte. Cuál es mi sorpresa que después de 18 años de aquello me vuelvo a encontrar esa selección en el corazón de los brasileños con los que hablo. ¿Cómo un país que ha ganado 5 copas del mundo puede considerar como su mejor generación de futbolistas a aquella que no ganó nunca uno? Esta gente adora el fútbol, y el fútbol es mucho más que un resultado. Y prueba de ello es que hoy se les recuerda pese a no ganar nada. Se recuerda con melancolía a once pepitas de oro multirraciales que hicieron disfrutar a millones de personas. Cuando tengáis seis minutos poneos cómodos. Encended los altavoces y ampliad el video a pantalla completa. Relajaos y disfrutad de aquellos que no ganaron nada, tan sólo el corazón de millones de aficionados y el de un niño de nueve años. Con todos ustedes: Brasil 82

Anuncios
Esta entrada fue publicada en 2011 América. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Fútbol y poesía

  1. mintaka dijo:

    me han encantado los posts de brasil, cuantas novedades! no dejes de escribir, muchos besos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s