Hasta luego Brasil. Hola Chile!!!

Comienzo este post en el avión que me lleva de Montevideo a Santiago de Chile. Es de noche, no se ve nada fuera y dentro de una horita atravesaremos, a 10.950 metros de altura y 820 km/hora, la cordillera de los Andes. Con lo bien que se va en bus…

Antes de contar mis últimos días en Sao Paulo, confesar que me ha pasado algo desagradablemente increíble en el viaje de hoy. Algo que me hace pensar que puedo ser la persona con más mala suerte del mundo. En el primer vuelo, Sao Paulo-Montevideo, me ha tocado detrás una muchacha bastante constipada que no hacía más que subir y bajar unas flemillas irritantes, provocando ese ruido tan característico que me saca de mis casillas. Me ha dado el vuelo y aún lo he sentido más por la pobre desgraciada que llevaba a su izquierda. Flemitas, la llamaremos así, no se cortaba un pelo y daba rienda suelta a su lastimada laringe. Al recoger el equipaje de mano del compartimento superior, me ha soltado un respingo acumulado muy sonoro, pero me he tranquilizado pensando que ya iba a perderla de vista. La mala suerte ha hecho que en el control de inmigración la llevara justo detrás: nuevo concierto. Menos mal que después ha desaparecido. En seguida ha vuelto el viajero risueño que me caracteriza en el precioso aeropuerto de Montevideo. Me he dado un capricho y me he tomado un lomito y una cerveza. Ahora pretendía echarme un sueñecito pero voy a aprovechar para contaros un poco. Además Flemitas, sentada a mi izquierda, no creo que me vaya a dejar descansar…

Los dos últimos días en Sao Paulo fueron más bien turísticos. Aproveché para visitar el centro financiero y meterme en la bolsa. Hoy en día, el 80% de las operaciones de compra y venta de acciones y demás productos financieros las ejecutan máquinas programadas. Los grandes brokers y fondos de inversión pagan mucho dinero por tener sus servidores en el mismo edificio de la bolsa. Ese nano segundo que ganan les permite ser los primeros en comprar o vender cuando así lo estiman oportuno. La consecuencia es que hoy en día los parquets de las diferentes bolsas del mundo están vacíos. Fijaos en las noticias cuando conectan con la Bolsa de Madrid y no veréis más que algún abuelo mirando cotizaciones o brokers retirados recordando viejos tiempos, cuando comprar o vender dependía de las miradas de miedo o avaricia de sus compañeros y de su lenguaje corporal. Hoy en día las máquinas, programadas bajo reglas parecidas, hacen que los movimientos sean muy bruscos, y cuando un valor rompe por arriba o por abajo, todas las máquinas imitan tácticas. ¿Os suena eso de los ataques de los especuladores a la economía española? Pues viene a ser algo así. Si el sistema da venta de deuda pública española todos venden. Cuando hace unos años las señales eran de compra el gobierno no se quejaba…

Visité también el barrio japonés de Liberdade. No sé si os comenté que Brasil es el país con más japoneses del mundo después de Japón. Durante el siglo pasado se produjo una gran inmigración de japoneses para trabajar en los cafetales brasileños (Brasil es el productor número uno de café en el mundo, por delante de Vietnam y Colombia) El barrio de Liberdade tiene más de chino que de japonés, pero resulta agradable ver descendientes de japoneses hablando portugués. Además el sushi es de primera y aproveché para meterme en un buffet libre. No os asustéis, mi record de 41 piezas batido en Berkeley en 2.007 sigue vigente.
Por la noche quedé con Marta, una muchacha increíblemente despierta y simpatiquísima que lleva en Sao Paulo 8 meses trabajando para la agencia EFE en temas económicos. Hablamos mucho de Brasil, de Pakistán y la India (su destino anterior) y también de fútbol, claro. Después nos tomamos un par de copas en una terracita encantadora. Al despedirnos me di cuenta de que era la 1:40 de la mañana y de que no había un alma por la calle. No creo que sea una buena idea caminar por Sao Paulo a esas horas, pero la barba de dos semanas y pensar en el Real Zaragoza me confiere un rictus lo suficientemente agresivo como para que nadie quiera meterse conmigo.
Flemitas vuelve a atacar. Contemplo la idea de estrellarnos sobre los Andes como una liberación. Aunque, con la suerte que tengo, estoy seguro de que sobreviviríamos los dos y me la pondrían en la cama de al lado en el hospital. Debería ponerme música para no oírla o me meterán en la cárcel…
El día de mi fiesta de cumpleaños hice dos visitas que merecen la pena. La primera a la torre Banespa, rascacielos propiedad del Banco de Santander. La subida es gratis y la panorámica de la ciudad bastante bonita, eso sí, dentro de su gris perpetuo. Os dejo un par

Después me fui al mercado municipal de Sao Paulo. Me encanta visitar los mercados de todos los sitios a los que voy. Dime lo que compras y te diré quién eres. Dime también cómo y dónde lo haces, y me lo pondrás más fácil. Este mercado fue remodelado hace pocos años. Ahora los comerciantes se quejan de que venden menos, que está todo lleno de turistas que sacan muchas fotos pero que no compran nada. Como no me gusta llevar la contraria, saqué unas cuantas fotos y me fui a hacer la compra para mi fiesta de cumpleaños al lado de casa. No me gusta llevar bolsas en el metro.

La tarde la pasé cocinando un par de tortillas de patata que me salen siempre estupendas. Jamoncito traído de España para la ocasión y vino español de Rioja comprado aquí. Me encantó tener a casi todos los amigos de Sao Paulo en mi fiesta. Os dejo una foto de todos ellos

Y nos despedimos hasta la próxima vez. Ahora estoy muy cansado. Me acosté a las tres haciendo la maleta y hoy he tenido entrevista a las 8:30 en la oficina comercial de la comunidad de Madrid con Mercedes Blázquez. Interesantísima la charla de casi hora y media de duración. Según ella los principales problemas de Brasil: lentitud y excesiva burocracia. Virtudes: la gente y que por fin va a ser el país del presente y no sólo del futuro.

Ahora me espera Chile. Mi querido Chile. Con sus montañas, sus vinos y su maravillosa gente. Flemitas duerme. Ronca mucho…

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