El castillo, el listillo y cómo no robar fotos…

Hoy me he dado vacaciones. Llegué ayer desde Rasht a Teherán después de un viajecito en bus de 5 horas que me dejó un poco doblado. Pese a todo la tarde me dio la oportunidad de comprobar cómo se pone el metro en esta ciudad cuando llueve, porque espero que no sea así siempre. Salvo en Tokio y en Teoría Económica de primero de carrera, jamás fui tan apretadito…

Metro Teherán

Recorrí bajo la lluvia una calle atestada de librerías y después me fui a ver una película. Me metí en uno de esos cines entrañables que hace algunos años existían en España, esos donde sólo se proyectaba una peli en sesiones de 5-7-9-11, regentados por el propietario y con barra de palomitas, ositos de goma y agua mineral. Iba a cenar a las 7 y después irme a la de 9, pero el dueño me dijo que si no había como mínimo 10 personas no proyectaba la película a las 9, así que decidí no arriesgar e invertir los planes. La peli fue un poco tostón y, ni qué decir tiene, no me enteré de gran cosa, pero la experiencia me encantó. Sólo con ver la cara de la gente de “este qué hace aquí” ya mereció la pena…

Peli iraní

Después de cenar en uno de los mejores restaurantes de la ciudad (10€) me marché reventado al hotel en un metro ya más vacío pero igual de húmedo y decidí que hoy sería un día de descanso, blog, búsqueda tranquila de hotel en Isfahán y teatro, si hay suerte…

Así que aprovecho para contaros que el viaje de Chalus a Rasht lo hice en taxi y no en autobús. Tres horas de viaje con un chaval de 25 años y música maquinera iraní a tope llenas de “cristianoronaldo” e “ikercásillas”, de enséñame-fotos-de-chicas-españolas y de véndeme-tus-gafas-de-sol. Aunque Ali fue tremendamente cariñoso y sólo me cobró 13€, estuve a punto de besar el suelo al salir del coche…

Taxista iraní

En Rasht encontré un hotel bastante majete por 15€ y me marché enseguida a Masuleh, un pueblecito precioso pero presa del turismo nacional (cuál si no…)

Masuleh con árbol

Masuleh con mezquita

Chimenea de Masuleh

Esta última foto, con el tipejo del fondo, me permite mostrar que, en el pueblo de Masuleh y en la vida, el techo de unos es el suelo de otros…

Paseando por el pueblo entablé conversación con un guía de por allí. Quedé con él al día siguiente para visitar un castillo y hacer unas rutas. El castillo resultó ser otro centro de turismo nacional, cosa que al principio me disgustó, pero que luego fue lo mejor porque pude hablar con mucha gente. Entre ellas Bita, una profesora de instituto de sociología y geografía (el sueldo de un profesor en un colegio público está entre los 75 y los 225€ mensuales dependiendo de la antigüedad. Se lo hice escribir en mi libreta de notas para asegurarme de que lo entendía bien). Os dejo algunas fotos del bosque y del castillo. Lo mejor fue un pan tradicional y un té que me tomé bajando al calor del fuego de una señora que, por supuesto, me pidió no salir en la foto…

Bosque Masuleh

Pan y té al fuego de Irán

Castillo Masuleh y guíaEl  Sancho Panza de abajo a la izquierda es mi guía que, aunque resultó ser un listillo, me cayó simpático. Eso sí, al final de la excursión decidí prescindir de sus servicios oliéndome algo similar al día siguiente, y volver a Rasht para darle un vuelco a mis planes. Al volver de Fuman (nombre del nicotínico castillo) a Rasht, cogí un taxi compartido con dos mamás y sus niños. Las mamás no quisieron salir…

Niños Irán

Tal vez porque antes había intentado robar una artística instántanea de 45º con la consiguiente pillada…

Mujer iraní

En ese momento no me hubiera importado nada que me hubiera tragado la tierra y darme un bañito de petróleo, ay…

He decidido abandonar mi idea de visitar el Kurdistán iraní y mañana salgo directamente hacia el sur, camino de Isfahán. Me apetece mucho empezar a ver las joyas del país cuanto antes y ya he tenido bastante introducción con el norte. Además me vendrá bien estar 3 o 4 noches en un mismo lugar sin hacer mochila ni comprar billetes o coger taxis. Allí estaré más tranquilo y tendré tiempo para contar cosas curiosas sobre la cultura y las gentes del país, como por ejemplo, el número de narices operadas, la forma de llamar a la puerta y aspectos a tener en cuenta a la hora de viajar en autobús…;)

Pero de momento os dejo con mis tres fieles compañeras de viaje delante de la cerveza iraní más popular (sin alcohol, claro). El siguiente post, desde Isfahán…

Cerveza iraní Istar

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3 respuestas a El castillo, el listillo y cómo no robar fotos…

  1. Teresa dijo:

    Ay q t pillo la irani en el taxi……q pan mas rico y q paisajes tan bonitos(pueblecito incluido).
    No t encontraste a ningun perro tan precioso y fiel como Golf?.
    Para los blogeros, un Setter Irlandes q le tirabas la caña de pescar y se la llevaba…….Antes he dicho precioso y fiel,no listo.

  2. Chema AdeM dijo:

    Qué envidia me das, tío. Esta Zaragoza me aburre mortalmente…

  3. Teresa dijo:

    Jorge,ya no escribes?.Esperando saber que t ha parecido Isfahan,y como t encuentras.Un abrazo y un beso muy fuerte. Ya tenemos ganas de q vuelvas.

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