Copenhague y Carlsberg, pareja perfecta

Tener una sobrina azafata tiene ciertas ventajas. En el caso que nos ocupa, y pagando sólo las tasas del aeropuerto en cuestión, puedes viajar gratis con ella a los destinos que estén en su ruta del mes. ¿Qué son diez horitas de autobús a Málaga vía Madrid si desde allí puedes volar a Copenhague por 84 eurillos, alojamiento por tres días incluido? Os la presento por si compartís inquietudes

Norwegian Airlines tiene wifi gratis en el avión y, si conoces a la jefa de las azafatas, te dan piscolabis y cerveza gratis y te dejan aterrizar el avión en cabina con los pilotos. Demostración…

Me comprometí a no postear ninguna foto en la que se viera a los pilotos o los instrumentos de la cabina, así que os dejo esta que me encanta para que os hagáis una idea. Si nos vemos en persona os enseño un vídeo del aterrizaje, que el avión te habla y es gracioso. Aclaro que NO me dejaron aterrizar personalmente el avión. Sería por la cerveza previa…;)

Nada más llegar nos fuimos a visitar la ciudad. Gente tranquila los daneses, un tanto seria, eso sí. No se oye casi nada y las muchachas tienen una belleza como de botella de cocacola llena de talco. Visita de rigor a la Sirenita…

…y cena crepuscularmente cara en una terraza tranquila al lado del canal.

El día siguiente lo dediqué a pasear por la ciudad sin rumbo fijo. Llovió mucho, así que decidí dirigir mis pasos hacia la fábrica de cerveza Carlsberg, probablemente la fábrica de cerveza más bonita del mundo. Después de un agradable y chapoteante paseo de media hora larga llego a las puertas del magnífico complejo.

Cerrado. Sediento y desencantado emprendo el camino de vuelta, pero como los muros de la fatalidad están ahí precisamente para hacernos ver cuánto deseamos algo, y yo soy de Zaragoza y muy constante para con lo que amo, al día siguiente ahí estaba yo otra vez.

El museo es fantástico. Primero empiezas por las cuadras. Antiguamente la cerveza se repartía en carros tirados por unos caballos típicos que dieron lugar a una raza específica para esta tarea. El nombre de la raza es muy raro, así que yo preferí llamarlo Beatlehörse… (molan los dos puntitos, eh, le dan un toque más danés ;))

Después pasas a la sala con la colección de cervezas más grande del mundo según el libro Guinness.

No encontré la botella de Ámbar y me puse triste, pero luego pensé en la cantidad de personas alrededor del mundo que invierten tanta dedicación en la elaboración de esta noble y mágica bebida y me puse contento otra vez. Por cierto, el fundador de Carlsberg, Sr. Jacobsen Dioslebendiga (el segundo apellido es mío), le puso ese nombre por su hijo Carl y la colina donde situó la fábrica, Berg.

Después de curiosidades varias acerca del proceso de elaboración, finalizas el recorrido en una agradable terracita donde puedes canjear tu troquelado ticket de entrada por un par de cervezas (bueno, también tienen naranjadas y cosas así pero ¿quién va a tomarse eso a Carlsberg? Solución: más adelante…)

Así que me senté con mi libreta y me sentí dichoso…

…iluminado por una divinidad generosa…

…que me regalaba aquellos instantes de refrescante creatividad

Pensé que nunca se viaja solo cuando se tienen tantos amigos a los que contar el viaje, que tengo una Ratatouille que me tira de los labios para hacerme sonreír tantas veces y que algunos asiáticos no comprenden bien el concepto “troquelado” o que son presas de una simpática impaciencia que les hace cobrar sus dos bebidas a la vez, dejando la mesa así de colorida…

Me despedí de mi parque de atracciones particular dando una vuelta por la planta de embotellado, recordando Tiempos Modernos y horas punta…

…y haciendo esta foto que contiene dos grandes verdades

La otra es que si Ben está en los billetes de 100 es por algo…;)

Como el tiempo se me pasó volando me cerraron el museo del diseño. Copenhague es célebre por sus diseñadores y me supo mal, pero por lo menos pude sacar unas fotos al escaparate de una tienda llamada Marko Colors Geometry que me encantó, con unos dibujos muy chulos

Organizaban un concurso con premio de una lámina firmada por el autor. Tenías que describir los dibujos con tres palabras. Aprovechando las migajas de divinidad que todavía me acompañaban, las apunté y más tarde las envié por email. Hace unos días recibí un mensaje de felicitación en el que me dicen que la recibiré en breve. Gracias Sr. Jacobsen…

Acabé el día a través de jardines y otro parque de atracciones, este para niños más pequeños. Se llama Tivoli y es muy querido por los habitantes de esta bonita ciudad (¿se dirá copenhaguenses?)

En el viaje de vuelta tuve la suerte de conocer a Peer, una persona entrañable. Piloto retirado que pasó la mayor parte de su carrera volando sobre Groenlandia, me comentaba que lo único que no puedes hacer en esta vida es pararte, así que cuando dejó la aviación fundó una empresa que se dedica a medir la radiación que reciben las personas que viajan frecuentemente en avión para evitar problemas de salud, entre otros. Os dejo un link a su empresa Globalog, por si queréis profundizar, y una foto con este joven de 74 años

Y así acaba Copenhague. No me da pena irme de los sitios porque siempre pienso que voy a volver. Y todavía me daba menos pena cuando pensaba que Formentera me estaba esperando. Pronto os lo cuento…

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2 respuestas a Copenhague y Carlsberg, pareja perfecta

  1. MIGUEL dijo:

    Eres un genio, George, espero que me cuentes pronto experiencias de tus viajes, jajaja.¡¡ Un fuerte abrazo !!.

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