Harar: hienas, Rimbaud… y Alberto

La ventaja de un viaje en bus de 13 horas y 40 minutos por carreteras llenas de baches es que luego haces otro de 9 y se te hace corto. La que une Adís Abeba con Harar es mucho mejor que la de Góndar, así que llegué a la ciudad menos cansado de lo que esperaba. Yo tenía mucha ilusión por visitar Harar y sabía que me iba a gustar. Sin embargo, no era consciente de la intensidad de los cambios de ánimo que me esperaban allí…

Nada más llegar, una pareja polaco-ucraniana y yo contratamos los servicios de un guía que, a eso de las siete de la tarde cuando ya era noche cerrada, nos llevó a verlas. Siento cierta simpatía hacia esos animales que caen mal a los seres humanos. Ratas, buitres, hienas… son bichos estéticamente incomprendidos que también tienen su corazoncito (los buitres, por ejemplo, permanecen fieles a su pajarraca durante toda la vida y cuidan juntos de los pollos que les salen de los huevos). Así que allí estaba yo, delante de los faros de varios coches y motocicletas viendo acercarse tímidamente al temido segundo depredador africano. Sus mandíbulas están preparadas para triturar los huesos de la carroña que comen y, mientras un Rottweiller muerde con 25 kg de fuerza por centímetro cuadrado, la hiena lo hace con 78, y eso que sólo pesa unos 60. Animalico… Pensaba que me iban a inspirar un poco de repelús pero reconozco que me sorprendieron gratamente. Mirad qué caritas…

hienasDependiendo de cómo les da el flash les cambia el color de los ojos 🙂 Son como perritos feos, no dan nada de miedo y se ríen como quinceañeras cuando pasa el chico que les gusta. Escuchad…

Pero había venido hasta aquí para experimentar lo que llaman “el masaje de la hiena”. No os lo voy a contar, prefiero que lo veais. El momento más inquietante es cuando el cuidador me dice que use la mano izquierda en vez de la derecha. ¿Por si acaso…?

¿Qué me decís del porte y de la dignidad en la despedida de vuestro Tarzán? No sé si lo hice por provocar la risa del personal o porque de verdad deseaba salir de ahí, pero el hecho es que me gustó la experiencia. Hasta estuve tentado de acariciar a mi nueva amiga, pero la idea de un postrero zarpazo y acabar el masaje con el final más infeliz de la historia, me hizo desistir…

Volví al hotel encantado. Esa noche yo también cené carne de cabra, por aquello de la empatía. Lo malo fue que la llegada a la habitación me hizo descubrir varios animalitos también estéticamente incomprendidos: una araña, una mosca y dos cucarachas. Me reafirmo en mi simpatía para con estos bichos… siempre y cuando no duerman conmigo. Así que un par de violentos pisotones liquidó a las cucarachas y un chancletazo a la araña. Me pareció ver revolotear a la mosca por encima del manchón arácnido muerta de risa. Es lo que tiene la superioridad aérea, aunque lo mismo pensó Hitler y así le fue…

A la mañana siguiente me lancé a por la ciudad y sus mercados. Y empecé a comprobar que esta ciudad es distinta a todo lo que he visto hasta ahora. La gente es mucho menos simpática. Te llaman “faranji”, palabra que me encanta y que viene a significar “guiri”. Yo la utilizo mucho en toda Etiopía y me hace ganar adeptos. Faranji hambre, faranji cansado, faranji feliz (cuando me traen la cerveza) y les encanta. Pero aquí dicen faranji con bastante desprecio y te piden dinero por todo. Si tienes un buen día hasta te hace gracia y sonríes, pero eso iba a cambiar pronto…

Durante mi paseo volví a dejarme seducir por escenas como esta, con los omnipresentes bidones amarillos para el agua…

harar etiopia…y otras menos amables como esta…

carne vaca etiopiaLa foto me costó 20 céntimos de euro de propina porque aquí nadie hace nada gratis y te gritan si sacas fotos. Uno no sabe si lleva una cámara o un kalashnikov…

Un par de carniceros me enseñaron a hacer esto y pude seguir alimentando a la fauna local, esta vez en forma de rapaces…

El video más chulo, en el que me cogen la carne de la cabeza y me despeinan, no salió por problemas técnicos. Lástima. Como les di buena propina, también me dejaron sacar una foto de su carnicería especializada en camello, sin saber que quienes a mí realmente me interesaban eran sus compañeros del fondo mascando chat y que se mosquearon lo que la planta somnífera les permitió, pero la foto ya estaba hecha…

carniceria etiopia hararPronto llegué a uno de los lugares que me habían traído hasta aquí: la casa de Rimbaud. Como todos los lugares dentro de la ciudad amurallada, se encuentra bastante escondida, lo cual hace que la llegada a la misma tenga doble valor. Esta casa-museo es una islita de paz literaria en un turbulento mar de mercaderes, así que me quedé un buen rato. Lo pasé especialmente bien leyendo las dedicatorias en el libro de visitas. Yo pasaba hojas con la cabeza apoyada en la mano que todavía olía a carne de camello y me sorprendí por el contraste gastronómico-literario. Y sobre la vida y obra de Rimbaud os animo a que leais, porque si no me emociono y no acabo el post…

casa rimbaud hararCaminé cansado pero feliz hacia un restaurante para faranjis que tenía wifi. El patrón del país es San Jorge y así se llama su cerveza más popular. Siempre que me piden el nombre en algún hotel o autobús digo que me llamo George, “como la cerveza pero sin el santo”, aunque esto último salte a la vista. Me sirvieron una jarra previa a la comida que aquí son de 33cl (faranji feliz) y conecté mi móvil deseoso de leer vuestros mails y comentarios. Y en ese momento el ánimo me cambió de golpe: Alberto, mi amigo de la universidad, experto en Egipto y que no debía de pasar de los 53, había muerto de un infarto.

Recuerdo que lo primero que pensé fue “vaya”. Creo que el hecho de leerlo en una pantalla tan pequeña no me permitió asimilarlo. “Vaya”, otra vez. Y conforme iba pasando el tiempo el “vaya” se fue haciendo más grande porque, una vez más, empecé a reflexionar sobre el concepto “casualidad”. Porque era el cumpleaños de mi padre y Alberto se había muerto ese día. Vaya. Porque el día que murió mi padre también murió María. Vaya. Porque yo tenía que haber estado aquí el 31 de diciembre y no el 4 de enero. Vaya. Y sobre todo, y muy especialmente, porque justo esa noche tenía pensado escribir un breve post de agradecimiento para todos aquellos que me hacéis comentarios en el blog y a los que no puedo responder. Y Alberto era especialmente cariñoso en sus comentarios. Los releí y me puse triste. Sus siempre precisos consejos sobre Egipto, sus ánimos y ese “pásatelo muy bien, disfruta de la vida y de lo que ésta pueda ofrecerte y no te haga duelo cogerlo, que más adelante quizás no puedas”, de hace cuatro días.

Vaya…

Así que me tomé tres tristes jarras de Saint George. Y al acabar la comida un café. Es una ceremonia que me encanta, con el incienso aromatizando más si cabe el ambiente. Pero esta vez me pareció una ceremonia fúnebre…

café etiopiaY después me tomé otro. Y como manda la tradición y ya os conté en días pasados, me tomé el tercero. Borracho de café, me marché del restaurante furioso con la vida. Volví a la ciudad amurallada y entre las cervezas, los cafés y que Alberto se había muerto, me sentí como inmortal. Me metí por los recovecos más estrechos del mercado de las especias y mi mala cara era respondida por otras. Pensé en Judá Ben-Hur buscando a su madre y a su hermana en el valle de los leprosos…

IMG_1950

IMG_1965…porque quería comprar incienso…

incienso harar…y a los “faranji, faranji” con tono musical de recochineo yo contestaba con insultos en el mismo tono, por eso de no encrespar más el ambiente, que jugaba fuera de casa. Regateé como nunca lo había hecho, riéndome incluso en la cara de algún listillo. Me parecía estar viviendo un sueño porque yo seguía viendo escenas de la vida real justo cuando todo me parecía más irreal…

mercado pollo harar etiopiaPero afortunadamente la inmortalidad se me agotó pronto y volví al hotel. Quise darme una ducha pero no había agua caliente. Además, todos los familiares de las cucarachas fallecidas la noche anterior se habían dado cita en el baño y me miraban mezclando desafío y rencor. Conté unas doce. Demasiadas para dos pies. Subí a cenar al restaurante del hotel. Cuando terminé volví a entrar en el baño para lavarme los dientes como el protagonista de Los Pájaros. En un alarde de dignidad aún pude deshacerme de una de mis enemigas del lavabo aprovechando los restos de mi catarata mentolada, arrojándola al abismo oxidado del desagüe. Me metí a la cama a ver una película que me hiciera desconectar de la intensidad de las últimas horas y me dormí. Fin a un día intenso de altibajos que nunca olvidaré…

Esta mañana me he despertado más tranquilo. El sol que entraba por la ventana del baño había limpiado de enemigos suelo y paredes y, aunque seguía sin agua caliente, he querido asearme un poquito. Mañana me marcho de aquí. Ya no quiero ver más cosas ni dar de comer a nadie en esta ciudad. Esta será para siempre la ciudad de Alberto. Y, aunque voy a acordarme mucho de él durante todo este viaje, volveré a hacerlo muy intensamente en su querido Egipto porque, casualmente, tengo que volver a El Cairo para tomar el vuelo a Nueva Zelanda.

Vaya…

Anuncios
Esta entrada fue publicada en 03 Etiopía, 2013-2014: Dando una vuelta, VIAJES y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

20 respuestas a Harar: hienas, Rimbaud… y Alberto

  1. marcelo dijo:

    Impresionante

  2. Suso dijo:

    Increíble, una vez más. Disfruta de este viaje tan fascinante…. no veo llegado el día de leerte y ver fotos de Nueva Zelanda….

  3. Teresa dijo:

    Muy emocionada con tu recuerdo para nuestro querido Alberto. Nunca lo olvidaremos…
    Un beso y feliz viaje a El Cairo
    Teresa

  4. Hola Jorge,
    Antes de nada te deseamos mucha fuerza y ánimo para lo que te queda de viaje, que no es poco. Aunque no hemos comentado, hemos estado siguiendo tu viaje a través del blog y cada vez que leemos una entrada nos fascinamos con tu manera de escribir y todo lo que haces. Nos quedamos atrapados con cada relato, parece que viajamos contigo.
    Podríamos seguir diciéndote muchas más cosas, pero estamos deseando que en el futuro volvamos a encontrarnos y verte personalmente.
    Un gran abrazo y un beso de parte de los dos.

  5. Alfonso dijo:

    Jorge, hablamos de Alberto, nuestro Alberto de la primera fila de clase. Joder como lo lamento, siempre me pareció una persona excepcional. Descanse en paz.

  6. Chema A de M dijo:

    Coño…no te conocía yo esa afición por las hienas. Hemos pasado de Georgence de Egipto a Jorge Rodriguez de la Fuente…

  7. macuzgz@hotmail.com dijo:

    Genial Jorge, que envidia me das, un abrazo

  8. Rosa dijo:

    Hola Jorge soy la hermana de Alberto, quiero agradecerte tus palabras hacia mi hermano, el último día que lo vi con vida él me hablo de ti y de su ilusión de realizar un viaje a Egipto contigo, por eso leí tu web, y cual fue mi sorpresa que encontré estas bellas palabras. Si algún día pasas por Barcelona, serás bien recibido en mi casa.
    Si pasas por Egipto quizás puedas dejar en algún lugar una flor para mi hermano de mi parte
    Gracias de corazón
    Rosa

    • jorgeadiego dijo:

      Rosa, gracias a ti. Tu hermano era una persona inteligentísima y muy generosa, siempre dispuesta a ayudar y a compartir su trabajo con los demás. La gente de clase lo adorábamos. Esta vez en Egipto voy a estar tan sólo unas horas, pero no dudes de que tu hermano tendrá tu flor…
      Un beso grande

  9. leocadio dijo:

    Änimo Jorge.
    Disfrutamos al máximo con todos tus relatos.
    Recuerda qué: ” La Presencia, es y será mucho más fuerte qué la Ausencia”

  10. Teresa dijo:

    Jorge , a través de tu post, quiero envíar un abrazo a la hermana de Alberto puesto que no tengo su correo. Rosa, soy Teresa, una compañera de universidad de Alberto. Toda la familia debéis estar muy orgullosos de él, siempre dispuesto a ayudar a los compañeros, estamos muy afectados y coincidimos todos que Alberto es una persona irremplazable. Lo queremos mucho y nunca lo olvidaremos. En cuanto a las flores en Egipto, una gran idea. Jorge , por favor , deposita otra de mi parte Jorge , un abrazo muy fuerte.
    Rosa , un beso muy grande y muchos ánimos
    Teresa

  11. Isabel dijo:

    Jorge, me ha emocionado leerte, todos los compañeros compartimos el dolor por la pérdida de Alberto. Como tu bien dices, un amigo generoso que disfrutaba compartiendo su propio trabajo si con ello ayudaba a los demás.
    Un fuerte abrazo.

  12. Nahla dijo:

    Jorge, siento lo de Alberto.
    Me gustaría mandar mi más sincero pésame a su familia.
    siempre me gustó leer sus comentarios a ti, y pensé que podría reunirme con él cuando vaya a España el próximo verano y que vamos a hablar mucho sobre Egipto. Que Descanse en paz.
    Sigo deseándote lo mejor con tu viaje.

  13. Joaquín Bernal dijo:

    Jorge, me está encantando tu viaje.
    A la vuelta me contarás muchas cosas. Un fuerte abrazol

  14. Sebastián dijo:

    Hermanico, Aberlardo!!! un fuerte abrazo!!!

  15. Óscar dijo:

    Mucho ánimo en tu viaje. Espectacular leerte. Disfruta de cada minuto!! Un fuerte abrazo desde Zaragoza!!!

  16. Carmen Morte-García dijo:

    Jorge, tu compañera Teresa Bayo me acaba de comunicar el fallecimiento de Alberto. Como le he dicho a ella, que demás de ser una pérdida lamentable, sólo alumnos como él, Teresa, tú y algún otro, hicieron que valiera la pena el esfuerzo del curso pasado. Recuerdo su pasión por Egipto, que comparto, y su espléndido trabajo que hizo en mi asignatura. Veo que tu espíritu viajero sigue adelante. No conozco Etiopía , pero por tus comentarios y fotos me parece un país muy interesante. Tu manera de viajar es como a mí me gusta y podía hacerlo cuando era más joven.
    Un saludo desde Zaragoza y feliz viaje. Carmen

    • jorgeadiego dijo:

      Gracias por sus palabras Carmen. Es una gran pérdida porque la inteligencia y la generosidad de Alberto le hacían una persona muy querida. Me duele mucho no poder volver a verle. Esta noche dormiré en El Cairo antes de partir hacia Nueva Zelanda y me acordaré mucho de él.
      Un fuerte abrazo y gracias otra vez

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s