Obligado a Singapur: cambio de planes…

“Deportado” a Singapur, ¿qué tal os suena? Debería estar escribiéndoos estas líneas desde la otra punta del mundo, allá por Nueva Zelanda, pero los imprevistos en forma de incompetencia son algo que puede suceder en un viaje como este y en todos los órdenes de la vida. Voy a tratar de explicar en los siguientes párrafos lo que me pasó. Intentaré que no se haga muy pesado y que toda mi frustración empiece y acabe en los mismos…

Llegada del vuelo de Doha (Qatar) a Perth (Australia) camino de Auckland (Nueva Zelanda). Tres horitas de escala y formalidades. Problema: no tengo billete de salida desde Nueva Zelanda, es lo que tiene viajar sobre la marcha. Respondo que tengo medios para demostrar que puedo comprarlo. No hay manera. Como me lo imaginaba, estaba preparado para comprarlo on-line con mi teléfono, así que compré un bono de internet y me puse a ello.

“No pulse usted el botón de comprar porque hay algún pasajero con su mismo problema y ahora viene un empleado de Qatar para ver si puede evitarle esa compra”

De acuerdo. Llega el elemento y nos dice a un chico francés, Edouard, y a mí que no podemos ir a Nueva Zelanda sin visa, que no compremos el billete. Eso sí que no, me había trabajado bien los requisitos de cada país en mi hoja Excel y sabía cuál exigía visado y cuál no, precios de los mismos, duración, posibilidad de conseguirlos en frontera terrestre o aeropuerto, certificados de vacunación, etc. Y eso sí que no: Nueva Zelanda permite la expedición de visados on arrival, es decir, al llegar al aeropuerto. Empezamos a discutir. Nos dice que no nos puede dejar pasar el control porque le multarían a él y que nos devuelve a París y a El Cairo en el vuelo de las 22:40 porque no podemos permanecer en Australia. Lo peor no eran las 14 horas de vuelo a El Cairo sumadas a las 14 que ya llevaba, sino verme en El Cairo de nuevo habiendo tirado 721€ de billete para ir a Auckland, así que se me ocurrió la idea de salir de Australia comprando un billete a Singapur, a lo que don Inútil accedió. Como no podemos salir de la sala en la que la policía australiana nos custodia, don Imbécil se marcha con nuestros pasaportes y nuestras tarjetas de crédito a comprar los billetes a Singapur y Edouard decide venirse conmigo. Le insistimos en que compruebe una vez más lo de la visa y se marcha. Al cabo de una hora vuelve

“Tenían ustedes razón, no es necesario el visado, pero el vuelo se dirige ya a la pista y no pueden embarcar”

Pensé en todas esas películas de amor en el que el maromo llega agitado a la puerta de embarque a decirle que la quiere, o en esas otras en las que ella se baja del avión en pleno despegue para decirle que le ama, pero esas películas no se rodaron en Australia. También pensé en disfrazarme de Gato con botas y patearle la cara hasta quedarme sin suelas, para qué nos vamos a engañar… Así que, resignado a mi suerte, le pregunto cuándo es el siguiente vuelo con destino a Nueva Zelanda.

“Mañana a las 6 am”

Y ahora me va a decir usted que si esperamos a ese vuelo sobrepasamos las ocho horas de estancia en Australia y que necesitamos visado para permanecer en el país, ¿verdad?

“Correcto”

¿Podrían las autoridades darnos un visado temporal por esas cuatro horas extra y coger ese vuelo de las 6?

“Ya lo he consultado y me han dicho que no” (Gracias Australia, ojalá os metamos ocho en el Mundial…)

Así que fin de la historia. Billetes low-cost por 138€ y cinco horas de vuelo a Singapur…

El bueno de Edouard aún se quedó dormido un ratito mientras yo rumiaba mi indignación. Llegamos a Singapur a las 3am y cena en McDonalds, lo único abierto. “Venga Edouard anímate. Mira qué cara de chinos tienen los neozelandeses…”. Me agradó comprobar que aún me quedaba sentido del humor y ojos para lo bello…

papi singapur

… y me puse a buscar alojamiento mientras él se compraba con dolor un nuevo billete a Nueva Zelanda por 850€ para el día siguiente. Me entraron escalofríos por el precio y empecé a pensar que mi viaje había dado un giro muy brusco y que a ver cómo reorganizaba todo. Volver a mi ruta prevista por esa cantidad es algo que no me podía permitir…

Como Singapur es una ciudad bastante cara reservamos sitio en un albergue. Llegamos a las 8 de la mañana, muertos después de una hora de metro. Edouard volvía a salir en 5 horas al aeropuerto pero le hicieron pagar todo el día. A cambio le dejaron quedarse ya a dormir. A mí sin embargo me dijeron que no porque no tenían cama libre y que volviera a las 14:00. Así que ahí estaba yo, después de 30 horas de viaje, vagando por Singapur. Me parecía estar protagonizando un video clip. A diferencia de Irán o Etiopía, aquí nadie se fija en ti. Es lo que tienen las ciudades tan grandes y multiétnicas. Todo me parecía virtual, borroso, con mensajes tan subliminalmente irreales como este…

salchichas singapur

“Una salchicha dice mucho de ti”, Gogo Franks. Os dejo los comentarios para vosotros…

Yo no tenía que estar ahí, todo era un sueño, mucho sueño. Cuando pasaba por un parque me sentaba en un banco a descansar y a ver las palomas, como un abuelo. Y me quedaba dormido y daba cabezazos, como otro abuelo. Después de seis horitas de paseo, reflexiones, filosofía, risa tonta y cabezazos, me volví al albergue, y esto me pareció el palacio de Buckingham…

albergue singapur

Dormí cuatro horas y al despertar me encontré con un mail de Edouard diciendo que no le habían dejado embarcar por overbooking y que me esperaba a las 20:00 para ir a cenar. Duchita rápida y a Chinatown. Como después de seis horazas de paseo ya me conocía un poco la ciudad, lo llevé a uno de esos centros de comida tan famosos de Singapur que me encantaron. Esta ciudad es un referente gastronómico y lo que más me ha gustado de ella ha sido la comida…

comida singapur

comida singapur 2

Singapur es una especie de Nueva York limpio y caliente. Rascacielos, centros comerciales, hoteles de lujo, sudor y bancos. Y tengo que reconocer que, pese a las circunstancias que me han hecho llegar aquí, me ha gustado bastante. Edouard se marchó al día siguiente y yo me quedé uno más. Os dejo una foto con este chaval de 25 añitos que ha hecho que estas horas hayan sido mucho más llevaderas

amigo singapur

Durante mi día solitario aproveché para visitar el fascinante museo de las civilizaciones asiáticas y empezar a documentarme un poco sobre mis próximos e inesperados destinos. Además encontré nuevas motivaciones para escribir…

mensaje chino

Mientras los padres viven, uno no debe viajar. Si uno debe, sus planes deben siempre ser conocidos

Noche de paseo, despedida, resignaciones y cambio de planes…

parlament singapur

rascacielos singapur noche

…y a la cama. Hoy os escribo desde Yakarta, capital de Indonesia. Junto con Tailandia son dos de los países que más me apetecía visitar. Al llegar me he enterado de que la estación de lluvias de este año está siendo especialmente virulenta, con 18 muertos y 80.000 desplazados, así que debería salir de aquí. Y también me he enterado de que Tailandia está al borde de una guerra civil y que se ha decretado el estado de excepción en Bangkok por dos meses, con lo que no debería salir allí. Así que llevo unas cuantas horas en el hotel entre virulentos mails de reclamación a compañías aéreas y búsqueda de vuelos. Cuando tenga algo decidido os lo cuento. Y a la vuelta os enseño una foto de don Jodeviajes. Le sacamos una con su placa para documentar la demanda. Si conseguimos alguna indemnización por parte de las compañías estoy dispuesto a conmutar la pena de muerte por la de cadena perpetua…

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Esta entrada fue publicada en 04 Singapur, 2013-2014: Dando una vuelta, VIAJES y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

8 respuestas a Obligado a Singapur: cambio de planes…

  1. Nicolas dijo:

    Que putadon.
    Que pasada como controlan a la gente los australianos. Suena a Estado carcelario. Sabia de como se las gastan con los refugiados en Australia por el trabajo que el JRS hace en las carceles alli.
    La tuya es la salchicha black pepper: charming George (among many other qualities).
    Tendrás que cambiar el mapica de la cabecera del blog…
    un abrazo 🙂

  2. Patricia. dijo:

    Ya sabes….eso te pasa si mamá no conoce tus planes….;-)
    LIVE.
    XO.

  3. Chema A de M dijo:

    Pobre George…!!! Víctima de la incompetencia… Consuélate con que a los aborígenes australianos se las hicieron pasar mucho peor.

  4. Eduardo Ortiz Serena dijo:

    Consuélate Jorge, volviendo de San Petesburgo perdí el avión y tuve que pernoctar en Amsterdam. Es cuestión de paciencia. Un fuerte abrazo. Eduardo.

  5. Alfonso dijo:

    Paciencia es el único remedio para no amargarse un viaje tan interesante, Clara mi mujer, también se ha enganchado a tus comentarios, te manda todo su apoyo. Abrazos

  6. Ricardo dijo:

    My friend Jorge, you´re a adventurer ! What Trip !
    Be Pacient ! And enjoy your incredibel trip ! I
    Big Huge, Ricardo

  7. Mercè dijo:

    Mi querido Juan que envidia me das, siento no haber dado señales de vida hasta ahora, pero ya sabes que la informática no es lo mío……. Estoy encantada de leer todo lo que cuentas y ver las maravillosas fotos con que lo acompañas….. Te echamos mucho de menos. Muchos muchos pero muchísimos “petonets”

  8. Nahla dijo:

    ha ha ha me gustó la parte del Mundial.
    Esperaba especialmente el post de Nueva Zelanda >_< , pero como si hubieran solucionado todos los problemas del mundo y solo preocupan sobre los visados .. esos australianos !!
    Al final, con un viaje como este hay que tener mucha paciencia y flexibilidad 😉

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