Nueva Zelanda: isla sur y algunas reflexiones…

El viaje en barco de Wellington a Picton fue muy emocionante. Me esperaban más de dos semanas en la isla sur, de la que todos decían que paisajísticamente es la más bonita. Sólo una cosa me incomodaba: después del madrugón y las casi cuatro horas de barco tenía que coger un bus de unas seis horas hasta Christchurch, donde no tenía alojamiento y todo parecía completo. Y esta vez no tenía coche donde resguardarme…

Conocí a Beatriz en el curso para profesores de español que International House organiza en Barcelona. Siempre le he dicho que una de las cosas que más me pesó de esos días es no haber coincidido en el mismo grupo de trabajo con ella. Beatriz es una de esas personas buenas de arriba a abajo. No recuerdo haberle oído nunca levantar la voz a un compañero, y mira que esos días se prestaban. Trabajaba como nadie, llenándolo todo de esa dulzura que te da la calma. Y como es especialista en juntar a personas que se van a llevar bien, cuando se enteró por Facebook de que estaba haciendo este viaje, rápidamente me puso en contacto con Chelsey, una amiga suya de Christchurch. Le envié un mensaje justo al subir al bus y, veinte minutos antes de llegar, recibí una respuesta invitándome a ir a dormir a su casa. Me sentí bendecido por tener una amiga como Bea, que a su vez tiene amigas como ella. Dios las cría y ellas se juntan…

Fue una noche preciosa, bebiendo vino blanco en el portal de su casa y compartiendo experiencias viajeras. Además me prestó unos libros estupendos sobre rutas a pie en NZ y una tienda de campaña, colchoneta y hornillo de gas. No podía pedir más. Me fui a la cama feliz y le guiñé un ojo a Beatriz en la distancia. Había vuelto a acertar… 😉

A la mañana siguiente llamé a la compañía para adelantar el alquiler de mi coche. La lectura de los libros me había puesto los dientes largos y no tenía tiempo que perder. Tuve éxito porque aquí viajar es sencillo y, después de almorzar un estupendo sushi con Chelsey, me fui a buscar mi nuevo bólido, que resultó ser idéntico al que había dejado en Auckland. Esa misma tarde, acopio de víveres en el supermercado y carretera…

Salí muy tarde y no había reservado nada una vez más, así que fui buscando sobre la marcha. La casualidad quiso que encontrase una habitación tan cara como preciosa en Springfield, y me imaginé un poco director Skinner antes de meterme a la cama.

En la isla sur hay un tren que une las ciudades de Christchurch y Greymouth que atraviesa los Alpes del Sur y dicen que es de los más bonitos que existen.  Como la carretera sigue prácticamente la línea férrea decidí seguir esa ruta y acampar justo en el medio de la misma. La noche fue más cálida de lo previsto aunque muy lluviosa, y me desperté con ganas de empezar a andar. Primeras fotos de mis cimas…

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cimas nzFeliz y contento cresteaba yo por las montañas sin imaginar la desagradabilísima sorpresa que me esperaba a la vuelta. La isla sur de este país está llena de estos pajarracos llamados keas y pronunciados kías…

kea nz

No se debe dejar comida dentro de las tiendas porque las picotean. Picotean todo, coches incluidos. Y cuando llegué a mi hogar me lo habían dejado así…

tienda

…y eso que dentro no había más que un saco de dormir y una colchoneta. Maldije siete generaciones de estos asquerosos loros roedores y me metí al saco después de cenar tres huevos fritos que no me sentaron especialmente bien, pero esa noche yo tenía ganas de huevos. La noche fue muchísimo más fría que la anterior y llovió mucho más. Y como esta vez tenía agujeritos en el techo, las goteras me obligaron a cambiar la tienda por el coche a eso de las tres de la mañana. Noche larga…

Por lo menos en Greymouth había reservado una habitación individual en el albergue como recompensa a mis dos en la montaña, así que aproveché para hacer colada y ordenarme un poco el desorden…

hostel greymouth

Es cansado viajar cuando no pasas más de una noche en un lugar pero vas cogiendo práctica y, entre el maletero del coche y tus mochilas, te las vas apañando de la mejor de las maneras. Así que seguí camino al sur de la isla del sur…

No quiero que este post se convierta en una especie de ruta turística. No es mi intención aburriros con detalles del itinerario seguido. Prefiero poneros unas fotos de los lugares visitados acompañadas de algunas reflexiones. Y si alguien quiere información más detallada ya sabéis dónde encontrarme 😉

Me sorprende mucho la claridad de las aguas. Cualquier riachuelo las tiene impolutas, ideal para mis queridas truchitas. La pesca de este salmónido, maravillosa palabra mezcla de insulto y rey medieval, está muy extendida en NZ. Como curiosidad deciros que se puede pescar durante todo el año y en todos los lugares sin más condición que tener una licencia de pesca de 121 dólares al año, unos 73 euros. Eso sí, y aquí es donde aprovechan el turismo, si no vas a pescar todo el año puedes sacártela por días a 14 euros el día. Por cierto, en NZ está prohibido vender o comprar truchas en el mercado. La única manera de comerte una es pescándola o teniendo un amigo pescador. Y no sabéis cómo he echado de menos mi equipo de pesca a mosca. Será lo primero que ponga en la mochila cuando vuelva…

agua nz

Siempre suelo decir que no me gusta la playa pero que me encanta el mar. Y aquí, siempre que puedo, me escapo a izquierda o a derecha para encontrar un trocito de mar con arena donde respirar un poco más hondo y echaros de menos…

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mar nz

Las nubes están siempre presentes y muchas veces en forma de niebla, dándole al país un atractivo especial. A veces te fastidian las vistas…

niebla nz

…pero cuando desciendes decepcionado y sudoroso de un desnivel de 12oo metros maldiciéndolas, se retiran traviesas y aparece ante ti el deseado glaciar. Este fue un gran momento…

glaciar nz

glaciar nzLos bosques son maravillosamente verdes y húmedos, y te ponen las botas perdidas de barro. Dan ganas de disfrazarse de gnomo y ponerse en cuclillas a dar saltitos…

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bosque nz

Y que viajar solo tiene sus cosas buenas y sus cosas menos buenas. Entre las primeras está que, si llegas a un sitio bonito pero estás hambriento y cansado de conducir y no te apetece verlo, puedes quedarte en el coche mirando por la ventanilla y pensar en la gente querida mientras comes queso con pan y bebes vino a morro de la botella (¿habrá algo más deliciosamente etílico y rebelde que beber vino a morro de la botella?)…

parking nz

…claro que luego te sientes un poco malote y sales resacoso y arrepentido a dar una vuelta…

milford sound

Me guardo más reflexiones viajeras para el último post de NZ. Tengo que confesar que ya tengo muchas ganas de marcharme a Australia. Este país está resultando tan precioso como solitario, y en Australia me esperan amigos maravillosos y largas tertulias. Estoy deseando hablaros de ellos. Pero no me adelanto. Si rara vez paso de noventa por hora en estas carreteras no me voy a apresurar en el blog… 😉

carretera nz

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Esta entrada fue publicada en 06 Nueva Zelanda, 2013-2014: Dando una vuelta, VIAJES y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Nueva Zelanda: isla sur y algunas reflexiones…

  1. Alfonso dijo:

    No me hubiera importado compartir un trozo de queso y un amorrao a la botella de vino. Disfruta.

  2. Chema A de M dijo:

    Te podrían dar una pasta gansa los del National Geographic por todas estas fotos… Lo digo por que sería de gran ayuda para financiar tu expedición. Yo también me apunto a un riojita con queso curado…o mejor aún queso viejo. Abrazos!!!

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